sábado, 2 de octubre de 2010

Azul

Estoy parado en una roca, en medio de un mar calmo. Llevo años viviendo en el peñasco, isla diminuta que representa mi vida. Las borrascas son constantes. De noche, los nubarrones ocultan luna y estrellas. La oscuridad cubre con un velo negro todo el ámbito que me rodea. Los días suelen ser grises. La constantes ventiscas arremolinan nubes bajas y amenazantes en torno a la peña y las marejadas saturan de agua salada todo mi entorno.

Hoy es un día especial. Las trombas se han alejado. Las nubes se retiraron por completo. El amanecer anuncia un día radiante. Natura me regala de vez en cuando un descanso como el anunciado ahora.

La línea del horizonte que elegí ver de frente tiene una hermosa y delgada franja azul claro, que se agranda por momentos hacia arriba, perdiendo claridad en favor de un azul cada vez más profundo que a mis espaldas luce aún estrellas temblorosas ante una luz que las hará invisibles.

El mar, en absoluta clama, tiene un color azul verdoso, muy oscuro. Tal vez el azul verdoso sólo lo imagine.

De pronto una ligerísima brisa, traviesa, juguetona, alborota mi pelo. La siento acariciar mi rostro, ahora seco. Mis ensoñaciones me llevan a buscar en el horizonte una isla que me acompañe en la búsqueda de caminos que me lleven a las cumbres montañosas en las que nací y pasé mi juventud.

Giro lentamente y no atisbo tierra alguna. Regreso del ensueño y noto que la franja azul claro ha ganado todo el aire sobre mi. Ahora sí estoy seguro que el mar se ve azul, todavía azul intenso y oscuro, pero la irregularidades que sobre él causa la danzante brisa que parece aquietarse reflejan ya la caridad del cielo. Destellos celestes se observan por doquier.

Empuño el remo con que bato las aguas tormentosas desde hace tiempo, pero no me atrevo a remover la superficie de ese mar que ahora ya parece espejo, pues la brisa ha dejado de jugar. Mi piedra negra contrasta con el azul del mar y del firmamento.

¿De qué color son ahora mis sentimientos? La paz que se ha filtrado en mi espíritu durará poco. Sé que pronto se borrará el color que ahora me rodea y los vientos y las olas me obligarán a remar para no morir ahogado.

Pero hoy todo mi ser absorberá el color del cielo y del mar calmo que me cobijan bondadosos.

1 comentario:

Neurotic Marianita dijo...

qué buena idea de este blog! y qué buen escrito :)