viernes, 7 de mayo de 2010

Luna de Cheshire!

... De su cuerpo enardecido exigía salir una llama llena de pasión. Subió al ático donde se encontraba la razón de su vida, el pobre joven confundido llenó de ternura sus ojos y los profundizó con un dulce toque de inocencia. No dejaría que se escapara, estaba decidida, y así, llena y deseosa le pidió que la acompañara hacia el rincón donde dormía, donde la paja se extendía graciosamente y los invitaba a ambos a posar su amor sobre ella. Él jamás sabría por qué, la muchacha se comportaba así.
Preguntó con inocencia que era lo que pasaba con el cuerpo de su acompañante, pero ella sólo suspiró y se llevó los labios del joven a los suyos; así él sintió el deseo de engancharse a ella, aunque en realidad no entendía lo que pasaba, sentía como la sangre corría hasta sus mejillas y como sus brazos recorrían tiernamente el cuerpo de la muchacha sin que el sintiera ganas de apartarse de ella...nunca.
Esa noche ambos sintieron el paraíso en la punta de sus labios, ambos habían esperado ese momento desde antes de conocerse, en especial él. Fue en ese pequeño instante de deseo en el que el joven se perdió en la esencia de la muchacha, lleno de emociones, y dejando caer dos pequeñas lágrimas, comenzó a sentir un tierno cosquilleo dentro de él y por muy inútil que pareciese intento de contenerse; simplemente por miedo…miedo de aquellas emociones que perturbaban su mente… dejó caer una de sus lagrimas hasta llegar a rozar delicadamente los labios de la joven. Se perdió en sus ojos; ojos que lo incitaron aun mas a poseerla para jamás dejarla ir… aunque al mismo tiempo las ganas de salir corriendo por miedo a seguir con esa agonía de sentimientos, se intensificaban pero…él quería seguir ahí, estaba siendo invitando a quedarse a contemplar la luna de Cheshire junto con su amada agonía.
Era él la única excepción para la muchacha, y ella para él la única razón por la que el destino no lo dejó desaparecer. Dentro de sí Audrey supo que era por él por quien el deseo la había atraído hasta allí, y sabía bien que los impulsos, la pasión y el amor incontrolables que ella sentía hacia él jamás se irían, pues el joven podía llevarla el cielo en una cadena con sólo una mirada llena de inocencia. Y no hacían falta palabras para describir lo que la joven sentía.
Era por el muchacho por el que el tiempo cambió de ritmo, los latidos de su corazón se fueron haciendo escasos, más lentos, y en cada uno de ellos botaba una lágrima de alegría...y a pesar de desconocer el término de sus emociones, o el simple hecho de saber que ocurría con el brillo de sus ojos y las mariposas saltando en su interior...el inocente se dio cuenta de lo que pasaba...enhorabuena...Jack Alderbine se había enamorado...

2 comentarios:

Unknown dijo...

Excelente definición del amor. Actualmente hay muchas experiencias amorosas así:"Era él la única excepción para la muchacha, y ella para él la única razón". Felicidades Brenda.

Unknown dijo...

Me gustó la manera en que describes el amor y todas las sensaciones que se dan cuando dos personas se enamoran. Lucero